Verde

Solo un lugar donde se refleja mi ocio...

My Photo
Name:
Location: santiago, region metropolitana, Chile

Soy trabajadora por obligación y artesana de vocación. Mamá primeriza y esposa regalona. El tiempo me es esquivo muchas veces, pero los viajes en metro y micro me sirven para crear y elaborar las pequeñas cosas de las que se alimenta La tienda de Opito...

Tuesday, April 07, 2009

No sé....

El fin de semana fue uno de esos que juntan lo que debiera pasar en un año en un solo día y, de tan intensos, te dejan en el alma una sensación tirante y desagradable.

El viernes murió Felipe cruzat, niño símbolo del egoísmo y el miedo a que te maten por ser donante. Esperó 93 días a que alguien donara un corazón para poder jugar y volver al colegio, pero nadie apareció. Como en un chiste de mal gusto, cuando murió una mujer en un accidente que días antes se había visto conmovida por la historia de este pequeño y había decidido ser donante, no pudo ayudar a los niños que lo necesitaban, sino que dejó sus riñones en el cuerpo del ministro Pérez Yoma a quien, la verdad, no le creo que haya estado en lista de espera desde el año pasado por mucho que insista.

93 días de lucha en los que su cuerpo se fue deteriorando y en los que él y su familia mantuvieron la esperanza de que alguien llegaría.

Finalmente, una hemorragia pulmonar le dañó irreversiblemente y no hubo nada más que hacer.

Todos vimos a la familia en la misa fúnebre. A los amiguitos llorando y a un montón de desconocidos acercándose a ver por primera y última vez a quien nos hizo ver la carencia de órganos que hay...

Por enésima vez.

Porque el año 2003 murió María José después de esperar 6 meses por un corazón y de dar entrevistas casi sin aire para sensibilizar a toda la gente posible.

Hoy nadie recuerda a María José. Hoy solo se nombra a Felipe y en un año quizás sea otro el que nos remueva el alma...

Es tan frágil la memoria, tan olvidable el dolor ajeno, tan endemoniadamente rápida nuestra vida que todo pasa en un segundo, sin siquiera darnos tiempo de empaparnos y aprender de lo que vemos o escuchamos.

Cuando supe de la muerte de Felipe, recordé que me hice donante el 2003, cuando murió María José, y lo hice pensando justamente en ella, en que su historia no se repitiera y en que era muy importante recordar que había mártires de nuestra indolencia. Sin embargo, no volví a recordar a esa niña de 14 años hasta que la televisión volvió a mostrarla con su sonrisa triste y sus pulmones cansados mientras pedía que apareciese alguien que le diera un corazón.

Duele.

Aunque no lo quiera, duele.

Porque la próxima puedo ser yo o cualquiera que yo conozca y me voy a ver suplicando ante una cámara o esperando en una eterna lista a que alguien decida entregar un órgano que tiene dos destinos posibles. Dar vida, o pudrirse en un cajón.

El sábado murió el Tío Lalo Parra. Con sus 90 años encima, estiró su vida lo más que pudo y le hizo varias fintas a la muerte, hasta que le hicieron una emboscada y ya no quedó otra más que ir a bailar cueca en otra pista...

Vivió su vida a concho, no le quedó nada por hacer y se fue viejo, contento y cansado...

A las 9 de la noche de ese mismo día murió Gonzalo Olave.
Esto si que no lo entiendo, por más trato de explicarme y de hallar un sentido a lo que pasó, no puedo.
Quizás podría decir que era demasiado bueno... Alimentaba a los perros vagos, era amigo de sus amigos, no tomaba y tenía millones de proyectos para llevar el teatro a toda la gente
Su gran pecado fue andar en moto, a una velocidad prudente, con casco, luces encendidas y pensar que un imbécil que venía por la otra calle iba a respetar el pare que tenía al frente.
25 años, joven, sano, exitoso y con una mirada linda de esas que dicen mucho con su transparencia...

De las 3 muertes fue la que más sentí, porque fue la más absurda y porque ver al tipo de la camioneta entregando una estampita del Padre Pío de Pietrelcina al hermano del actor y recomendándole que rezara fue una burla para todos los que valoramos en algo la vida humana.
Me cuesta creer que cuando termine la serie de chilevisión ya no habrá más proyectos ni más obras de teatro o más teleseries. Todo truncado cuando recién empezaba a proyectar...
Lo que saqué en limpio este fin de semana es que no puedo dejar las cosas para después, porque después no existe. 

Aunque suene cliché, tengo que concentrarme solo en ahora. Y eso tiene consecuencias, porque hoy llamé a una muy buena amiga del instituto y me enteré que su papá falleció el 25 de marzo. Hacía casi un año que no hablábamos y lo hicimos para eso. Nos perdimos tantos buenos momentos, tantas risas y me perdí de estar ahí cuando quizás me necesitó.

Dios, que rápido se va el tiempo, que mal vivimos y que poco sabemos aprovechar lo que tenemos....

0 Comments:

Post a Comment

<< Home