Verde

Solo un lugar donde se refleja mi ocio...

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Location: santiago, region metropolitana, Chile

Soy trabajadora por obligación y artesana de vocación. Mamá primeriza y esposa regalona. El tiempo me es esquivo muchas veces, pero los viajes en metro y micro me sirven para crear y elaborar las pequeñas cosas de las que se alimenta La tienda de Opito...

Monday, November 28, 2005

Evaluación...


El fin de semana estuvimos ocupados visitando a unos amigos que hace varios años no pasábamos a ver...
Personalmente, yo no iba a ver a Jorge desde que partió, hace 10 años, porque la pena fue tanta que no tuve fuerzas para ir a su funeral.
Llegamos con mi marido al cementerio con pocos datos de las dos personas que buscábamos, pero él al menos, tenía los dos apellidos de quien buscaba, por lo que fue fácil conseguir su ubicación.
Yo tuve que dar una vuelta más larga, conseguir por la fecha y finalmente lo ubiqué gracias a que está sepultado con su hermano y el nombre me dió el dato.
Coincidió nuestra visita con la última vez que lo vi (un 26 de Noviembre) hace diez años. Delgadísimo, con cara de niño, había cortado su pelo al rape para que nadie notara que se le estaba cayendo y había dejado su estado agnóstico para volcarse con fuerza a la fe y la oración, buscando el perdón y la paz. Cuando su hermana le dijo que yo iba a cuidarlo ese día dijo que no, "porque la marivé no está preparada" Ahora entiendo a que se refería. El sida se lo llevó finalmente un día después que lo ví, y supe que se durmió mientras rezaba, tomado de la mano de su hermana y rodeado por su familia.
Conversé un rato con él, mientras acomodábamos una flores con Eddie, le conté que había hecho con mi vida y como estaban todos en casa. Fue como si estuviera allí.
Luego de esa visita, fuimos a ver a la prima de Eddie, Carolina. Ella se fue en un accidente hace nueve años y Eddie no la visitaba hace un par, no sé bien cuantos.
Nos sentamos junto a ella y se repitió el cuadro. Eddie acomodaba las flores y le contaba todo lo que habíamos hecho en este tiempo, había tanta paz en ese lugar que casi olvidamos que era un cementerio, con una sombrilla en la mano, extendimos la visita por más de una hora y quedamos tranquilos al dejarlos al tanto de lo que pasaba con nosotros y acompañarlos, aunque no pudiesen contestarnos.
Conversamos mucho sobre el tema lo que quedaba del día, incluso me dijo "me gustaría saber cuanto me queda, para poder aprovechar mejor el tiempo" y yo le alegaba que había que vivir el dia a concho, que no tenía gracia saber cuando ibas a partir, porque todos corremos cuando sabemos que nos queda poco tiempo. Su argumento fue más fuerte que el mío: Si me queda mucho tiempo, voy a poder hacer más cosas, tener más proyectos, no pienso dejar cosas para mañana. No me gustaría saber que me queda poco y voy a dejar las cosas a medias.
Quizás tiene razón, no es una persona que deje las cosas para después, quizás él no se relajaría, si no que aprovecharía de verdad ese tiempo con el que sabe que cuenta...

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Ufff...
Me llegó fuerte tu crónica. Porque con Pablo aun nos estamos armando de valor par ir al cementerio a ver a su mamá.
Es que talvez, no le encontramos mucho sentido a ir a hablarle a la tumba. (Por cierto, cada uno tiene su forma de ver la cosas y respeto lo tuyo), pero para nosotros es distinto. Sentimos que podemos conversar con ella en cualquier parte y cuando queramos. Sin tener q enfrentarnos a un frío trozo de piedra, que nos recuerda de manera chocante que esa persona no está entre nosotros.
Pero por otro lado también da lata no ir. Y dejarlo simpre para después...para cuando nos armemos de valor... para volver a ver esa piedra...

2:08 PM  

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